viernes, 10 de enero de 2014

Vivito y coleando


“No estaba muerto, que estaba de parranda”. De parranda o viviendo y viviendo…. No os imagináis cuantas cosas. 

No es el momento de hablar de viajes a otros países como he hecho en anteriores veces, si no de uno de los mayores y más aventureros viajes de mi vida; sin casi darme cuenta, mi vida ha cambiado de principio a fin. Ya os acordáis de que yo era un loco director de una empresa de IT en la India. ¿Me creeríais si os digo que vivo en estos momentos en Florida y me he casado con una preciosa india? Si ya mi madre lo dice, “saltabas o muro de pequeño e aínda non paraches”. Ella se refería, metafóricamente, al muro que rodeaba nuestra casa en Coruña del que yo escapaba con mi perra Kisi para sumergirme en mis aventuras por el bosque. Me encantaba hacerlo…

En estos momentos nos encontramos en una preciosa casa en Florida, concretamente en Saint Petersburg, viviendo con unos familiares de mi esposa que son de lo mejor que uno se puede encontrar. La vida siempre me ha guiado como una madre para dejarme caminar pero no hacerme daño si tropiezo. Y de la misma manera, nos ha traído hasta aquí para tratar de arrancar de nuevo en un lugar precioso. Ojalá todos podáis venir a visitarnos…
 
Pooja, mi mujer (todavía tengo que acostumbrarme al término), es una increíble fisioterapeuta con el mejor trato humano que jamás he visto. La manera en que conecta con sus pacientes siempre me ha asombrado e incluso alguna vez, emocionado profundamente. Tenéis que haber visto lo que vi yo cuando Pooja, a petición de su padre, visitó la humilde casa de unos viejos amigos de la familia en Goa, cuya hija tuvo un accidente que la dejó en una silla de ruedas. Pooja no solo la ayudó físicamente, si no que tendríais que ver como hizo a esa chiquilla creer de nuevo que volvería a andar, iluminando su cara con una gran sonrisa (y a mí con una lagrima que tuve que esconder). 

Y aquí estamos ahora en Estados Unidos. En estos momentos planeando el futuro y tratando de arrancar con nuevos proyectos. No puedo negar que echo de menos el volver a emocionarme con mi trabajo y sentirme productivo. Pero sé que ya está a punto de llegar
Algunos estaréis pensando que no cuento nada sobre la boda. Pero 1500 imágenes en Facebook valen más que mil palabras… Solo deciros que ha sido una de las experiencias más increíbles de mi vida, sobre todo por poder tener a mi familia y amigos cerca de mí y verlos llorar de felicidad, y por haber tenido la fortuna de casarme con la mejor niña que existe en la faz de la tierra. Increíble. Tan solo uniros a esta página de Facebook para ver “algunas” fotos. 505 personas siguiéndola no pueden estar equivocadas…

Un fuertísimo abrazo a todos.